Un abono sin volteos, hecho con lo que sale de la cocina y con lo que hay alrededor. Diez pasos, un anillo de un metro y dos meses de paciencia.
El compost estático aireado —el sistema "Oso Perezoso" 🦥— es un anillo de malla que se va llenando poco a poco, a medida que salen desechos de la cocina. No se voltea nunca: el aire entra por cinco chimeneas.
Es la forma más simple de convertir los desechos de la casa y el material de los alrededores en un abono biológicamente completo para regenerar el suelo de la pastura.
Nadie tiene que voltear el compost.
Una parte de cocina, tres de carbono.
36 baldes de material.
Desde el último balde.
Desechos de cocina: cáscaras y restos de frutas, verduras y alimentos. Es lo que alimenta la vida del compost.
Hojarasca, aserrín, ramas y árboles podridos. Es la estructura: guarda el aire, cubre los desechos y evita olores y moscas.
Varilla de 4 mm, cuadro de 15 × 15 cm. Lámina de 6 m × 2,35 m de alto.
De 1 m de alto; se compra por metro lineal.
Malla negra de 2,1 m de ancho: el techo que protege del agua y da oscuridad.
Cubre los bordes filosos y forma los arcos del techo.
1 m de alto, con perforaciones de 1 cm cada 20 cm. Cinco por anillo.
Unen la malla plástica a la electrosoldada y cierran el anillo.
Herramientas: cizalla para cortar la malla, herramienta para perforar los tubos, guantes, carretilla y baldes.
Con una cizalla, corta la lámina de 6 m × 2,35 m con dos cortes: uno a lo largo, justo a la mitad de la altura, y otro a lo alto, justo a la mitad del largo.
Quedan 4 piezas de 3 m de largo por 1,17 m de alto: una para cada anillo.
La malla plástica viene de 1 m de alto. Mide y corta cada 3 m.
De 12 m salen 4 tramos de 3 m × 1 m: uno para cada anillo. Esta malla va por dentro y es la que retiene el material.
Pon el tramo de malla plástica sobre la pieza de malla electrosoldada y amárralos con zunchos.
Haz un punto de amarre cada 50 cm a lo largo de los 3 m, y en cada punto pon 3 zunchos repartidos en el metro de altura: arriba, al medio y abajo.
Son unos 21 zunchos por anillo, más los que se usan para cerrarlo.
Dobla la pieza hasta formar un círculo y une los dos extremos con zunchos. La malla electrosoldada queda por fuera —le da la fuerza— y la malla plástica por dentro —retiene el material—.
Resultado: un anillo de 1 m de alto y cerca de 1 m de diámetro, que recibe unos 730 litros de material.
Las chimeneas son las que reemplazan el volteo: por ellas entra el aire hasta el centro del compost.
Usa 5 tubos de 1 m de alto, con perforaciones de 1 cm cada 20 cm. Uno va en el centro del anillo y los otros cuatro como las horas de un reloj: a las 12, a las 3, a las 6 y a las 9.
Con esto el anillo queda listo para empezar a llenarlo.
Sobre el suelo, en el fondo del anillo, pon una capa de 3 cm de material alto en carbono —hojarasca, aserrín o ramas picadas—. Es el piso del compost y funciona como filtro con el suelo.
El anillo se va llenando a medida que hay desechos de cocina. No hace falta tener todo el material el primer día: esa es la ventaja del sistema. Cada vez que llegue una carretilla de desechos, sigue este orden:
Por cada carretilla (o balde) de cocina, tres de carbono.
9 de desechos de cocina y 27 de hojarasca o aserrín.
Lo que cabe en un anillo de 1 m de alto por 1 m de diámetro.
El anillo tiene que ser seguro y resistir el clima.
Cada dos días revisa la humedad. Toma un puñado del material de adentro, apriétalo con fuerza y cuenta las gotas que caen.
El punto correcto es 50%: salen de 1 a 2 gotas. Si no sale ninguna, le falta agua; si salen muchas o un chorro, le sobra: tapa bien y deja de agregar agua.
Desde el día en que se pone el último balde de desechos, se cuentan 2 meses. En ese tiempo no se voltea: solo se revisa la humedad cada dos días y se mantiene el techo en su lugar.
Al cumplir los dos meses, el compost está listo para cosecharse, extraerse en agua y llevarse a la pastura (Parte D).
El color, el olor y los animalitos dicen mucho, pero la única forma de saber si tu compost quedó bien hecho es contar la vida que tiene.
Manda una muestra al laboratorio de JUACO. Allí se hace el conteo de la vida del compost —hongos, bacterias, protozoos y nematodos— y se miden los nutrientes disponibles. Con eso sabes si llegaste a la meta.
Mínimo. Microgramos de hongos por gramo.
Mínimo. Microgramos de bacterias por gramo.
Mínimo por gramo.
Mínimo por gramo.
Una vez cosechado, el compost se extrae en agua para llevarlo a campo. Así la vida que se formó en el anillo llega a toda la pastura.
Para extraerlo, el compost va dentro de un costal de malla sumergido en un tanque con agua, y un aireador le inyecta aire mientras la vida del compost pasa al agua. Ese líquido es el que se lleva a la pastura.
Este paso se enseñó en una jornada completa de la cuarta visita a El Pital.
Un anillo solo no alcanza. Organizados, sí: si 10 familias aportan cada semana, se arma un anillo nuevo cada semana y la producción nunca se detiene.
1 lámina de 6 × 2,35 m → 4 piezas de 3 × 1,17 m.
Cada 3 m. De 12 m salen 4 tramos.
Cada 50 cm a lo largo, 3 en la altura.
Electrosoldada afuera, plástica adentro. 1 m × Ø 1 m.
Centro, 12, 3, 6 y 9. Tubos de 1 m con huecos cada 20 cm.
3 cm de carbono sobre el suelo.
Carbono, cocina al centro, carbono a los lados y encima.
Manguera en bordes y arcos, techo, sin escorrentía.
Prueba de puño cada 2 días: 1 a 2 gotas.
Desde el último balde. Sin voltear.
Sin volteos y con lo que hay en la comunidad. Solo constancia: un balde, un bulto y la prueba de puño.
Cartilla de campo · Compost estático aireado · Elaborada por SiembraViva con la comunidad de El Pital · 2026